Podemos dividir el ciclo en cuatro fases principales. Cada una de ellas trae cambios físicos y emocionales distintos y todas tienen su propósito.
1. Fase menstrual (días 1 a 5) – el tiempo de pausa
Es el momento en que el cuerpo elimina el revestimiento del útero, dando origen a la menstruación. Físicamente, podemos sentir cansancio, dolores abdominales, hinchazón y una mayor necesidad de descanso. La energía suele estar más baja y el sueño puede ser más irregular a causa de los cólicos. La piel tiende a volverse más sensible y seca, y es común que aparezcan granitos debido a la caída de estrógeno.
El intestino también puede volverse más activo, por acción de las prostaglandinas, que estimulan las contracciones uterinas e intestinales.
La libido generalmente disminuye, y el apetito puede variar, ya que algunas mujeres sienten menos hambre y otras buscan alimentos más reconfortantes.
Consejo: este es el momento ideal para bajar el ritmo, dormir más y elegir comidas calientes y nutritivas. Practicar actividades ligeras, como yoga, puede aliviar los dolores y mejorar el estado de ánimo. El uso de la copa menstrual puede hacer esta fase más simple y liberadora por ser ecológica, cómoda y permitirnos estar en contacto con nuestro cuerpo sin preocupaciones constantes.
2. Fase folicular (días 6 a 13) – el renacimiento
A medida que el estrógeno aumenta, el cuerpo gana energía, vitalidad y buen ánimo. El humor mejora, la concentración aumenta y nos sentimos más seguras y creativas. La piel tiende a estar más luminosa e hidratada, ya que el estrógeno estimula la producción de colágeno, y el cabello se vuelve más brillante.
El sistema digestivo funciona de forma más equilibrada, el sueño se vuelve más reparador y el apetito tiende a
estabilizarse. La fuerza física y la motivación para el ejercicio aumentan. En esta fase, la libido comienza a despertar nuevamente.
Consejo: aprovecha esta energía para iniciar nuevos proyectos o retomar el entrenamiento. Una alimentación equilibrada y rica en proteínas magras, frutas y verduras ayuda a mantener esa sensación de bienestar.
3. Ovulación (día 14, aproximadamente) – el auge de la energía
Es el momento en que el cuerpo libera un óvulo. Los niveles de estrógeno están en su máximo, y eso se refleja en casi todo: energía alta, estado de ánimo positivo y confianza natural. La piel suele estar más firme y con un brillo saludable. La libido alcanza su punto máximo y la comunicación fluye con más facilidad. Algunas mujeres notan un ligero aumento de la temperatura corporal, hinchazón o dolor abdominal en uno de los
lados debido a la ovulación.
Consejo: es una excelente fase para socializar, hacer presentaciones o planificar eventos. Invierte también en el autocuidado, pues tu cuerpo está en el auge de la vitalidad.
4. Fase lútea (días 15 a 28) – el tiempo de recogimiento
Después de la ovulación, la progesterona entra en escena. El cuerpo se prepara para un posible embarazo y, si este no ocurre, los niveles hormonales comienzan a bajar. Es aquí donde pueden surgir síntomas como hinchazón, retención de líquidos, senos sensibles, cambios de humor y ganas de comer dulces. El famoso síndrome premenstrual. La energía comienza a bajar, y el cuerpo pide más descanso. La libido puede disminuir, el sueño puede volverse más ligero y la digestión hacerse más lenta,
causando sensación de pesadez o estreñimiento. La piel puede volver a presentar granitos debido al aumento de la oleosidad.
Consejo: respeta tu ritmo. Reduce la cafeína y el azúcar, bebe bastante agua y haz pequeñas pausas a lo largo del día. Técnicas de relajación, caminatas y comidas ligeras ayudan a aliviar los síntomas.
Cómo podemos vivir mejor cada fase
El secreto está en escuchar al cuerpo y ajustar el ritmo siempre que sea posible. No siempre conseguimos parar, pero pequeñas adaptaciones marcan la diferencia: dormir bien, alimentarse de forma equilibrada, mantener actividad física regular y, sobre todo, respetar los cambios naturales del cuerpo.
La copa menstrual puede ser una aliada en este proceso. Además de práctica y ecológica, nos ayuda a afrontar el ciclo de forma más natural, sin la incomodidad de los
productos desechables. Y más importante: nos invita a mirar la menstruación con menos tabú y más aceptación.
El ciclo menstrual es una danza hormonal que influye en nuestro cuerpo de la cabeza a los pies: piel, apetito, sueño, humor, energía y la forma en que nos relacionamos con nosotras mismas. Al comprender lo que ocurre en cada fase, dejamos de ver la menstruación como una carga y pasamos a afrontarla como una parte esencial de nuestra salud y feminidad.
Conocer el cuerpo es el primer paso para cuidarlo con respeto, curiosidad y amor.
Sofia Pinheiro, Psicóloga Clínica